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¿Tienes las caderas "tiesas"?

  • Foto del escritor: Elsa Figueroa
    Elsa Figueroa
  • 25 jun
  • 2 min de lectura

Actualizado: 29 jun


Muchas personas piensan que la flexibilidad y movilidad de caderas son algo estático que ciertas personas tienen y otras no.


"Es que yo soy trinco de caderas". ¿Lo has escuchado o, incluso, lo has dicho? En español, podemos hacer esta distinción entre "estoy" y "soy", y es muy curioso, porque en lugar de decir "estoy trinco", a menudo escucho a la gente decirme "soy trinco", como si fuera algo que no se puede cambiar.


La realidad es que, fuera de un problema médico concreto o de una discapacidad del movimiento, no existen razones para que personas con funcionalidad completa no puedan mejorar la movilidad de las caderas y la pelvis.


Pero primero que nada, hablemos de la sensación de rigidez. ¿De dónde viene? Según el marco de la neurociencia aplicada al movimiento, la sensación de rigidez o tensión en una coyuntura o extremidad no es una señal proveniente del tejido mismo, sino más bien del cerebro. Cuando al cerebro le falta información para tomar decisiones precisas sobre el movimiento, lo que hace es restringirlo.


Entonces, lo que tenemos que hacer es darle más información al cerebro mejorando su mapa anatómico. ¿Cómo? Existen varias maneras, pero aquí te dejo algunas:


  • Exploración del movimiento: Realizar rotaciones controladas y cambios de ángulo de la cadera poniéndole peso para que probar cómo se siente cada área amplía la diversidad de movimiento.


  • Ejercicios de respiración: Ayudan a calmar el sistema nervioso y a mejorar la postura del tronco al reconectar con una respiración más eficiente.


  • Ejercicios de fuerza: Ayudan a atender áreas de debilidad en los músculos que permiten el movimiento de las piernas para que el cerebro se sienta más seguro al realizar movimientos más arriesgados.




 
 
 

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